En la
escritura, cuando se le pide que escriba de una manera espontánea,
generalmente se producen estos fenómenos:
1.- Dificultad inicial para imaginar la historia o si la ha imaginado
adecuadamente, se siente incapaz de expresarla por escrito o reacio a
hacerlo. Consume mucho en tiempo antes de iniciar el trabajo. A veces
es preciso sugerirle los temas y el cómo expresarlos.
2.- El niño necesita un tiempo excesivo para escribir su relato. Puede
tardar 15 o 20 minutos para escribir dos líneas, aunque esto es un caso
extremo.
3.- La escritura en sí puede ser indicativa, por el tipo de letra, la
mayor o menor disgrafía , la forma a veces incorrecta de coger el lápiz,
la forma de realizar los óvalos de las letras. Se puede observar agarrotamiento
a la hora de escribir. El niño puede manifestar cansancio. La letra inicialmente
correcta, se va desestructurando, el niño pierde el control que a veces
ejerce inicialmente a costa de grandes esfuerzos. Por eso en ocasiones
animo a que escriban prescindiendo de la buena letra, pese alas tendencias
uniformadoras de los profesores.
4.- Discrepancia entre lo escrito y el lenguaje oral del niño. (Por eso
a veces convendría evaluar a los niños disléxicos oralmente y no por escrito).
A veces utilizan una sintaxis extraña, omite palabras en especial los
nexos y las palabras de función, dándose cuenta de ello en ocasiones al
releer el texto. Igualmente el uso de los signos de puntuación apenas
responde a las normas sintácticas.
Cuando detectamos
estos errores en un alumno, o algunos de ellos, debemos sospechar una
dislexia y derivar el niño para un diagnóstico en profundidad.