Este enfoque
sirve sobre todo para ver todas las implicaciones y vías que se usan en
el proceso de lecto-escritura, como la vía auditiva y la vía visual, que
dan diversos problemas que en los niños se estructuran de modo distinto
que en los adultos, y en cada grupo de edad de niños también varían los
síntomas como hemos visto, por el uso de diversas vías de acceso a la
tarea lecto-escritora.
Ha habido
mucha confusión entre la disfunción cerebral mínima y la dislexia evolutiva
. Se ha querido asociar la dislexia a problemas de lateralidad, orientación
espacial, dificultad de control y conciencia dactilar,... De esta similitud
de síntomas se han deducido formas de tratamiento de la dislexia basadas
en el trabajo exclusivo en estas áreas psicomotrices, como algo previo
e imprescindible para el aprendizaje de la lecto-escritura. Sin embargo
es claro que hay muchos niños que tienen problemas de tipo psicomotriz
y que no presentan dislexia. Igualmente, aunque la mayoría de los disléxicos
presentan algunos de estos problemas, no todos los presentan ni los presentan
todos ni en igual medida.
Algunos autores
han querido ver una relación entre problemas perinatales y dislexia. Sin
embargo los estudios han demostrado que la tardanza en la aparición del
habla y de la marcha eran mejores predictores de los problemas verbales
y de dislexia que las dificultades de nacimiento. Esto no quiere decir
que algunos problemas perinatales no incidan en la aparición de la dislexia
en algunos casos concretos, de acuerdo con lo expuesto más arriba de la
posible multiplicidad de orígenes coincidentes en el resultado final de
los problemas de aprendizaje de lecto-escritura.
Se han producido
diversos estudiosa sobre variaciones del electroencefalograma (E.E.G.)
, si bien no parecen metodológicamente muy correctos y no se sabe si hay
en realidad una base neurológica diferenciadora delos disléxicos. Según
la referencia de un reciente estudio (1996) del instituto neurológico
de Montevideo, los disléxicos presentan alteraciones concretas del ritmo
alfa, con áreas de baja reactividad. Así, según este estudio habría una
correlación entre cada subtipo de dislexia que considera y la topografía
de la actividad cortical encontrada: La que denomina dislexia viso-espacial,
presenta áreas de las descritas en el hemisferio derecho, mientras que
la dislexia de tipo analítico, secuencial y fonológico presenta la alteración
en el hemisferio izquierdo.
La última
afirmación del párrafo anterior se corresponde con los estudios sobre
dominancia cerebral y lateralidad. Los estudios coinciden en señalar que
el hemisferio izquierdo está especializado en el procesamiento
lingüístico, así como en el procesamiento analítico, lógico y secuencial
o serial de la información. El hemisferio derecho está mas relacionado
con actividades de tipo espacial, como la percepción de la profundidad
y de la forma . Sobre esta especialización se han basado varias teorías
explicativas de la dislexia:
1.- La falta de dominancia cerebral haría
que no hubiera especialización en el lenguaje y de ahí surgirían los problemas.
2.- El retraso madurativo en la especialización,
produciría los problemas.
3.- Un déficit o disfunción en el hemisferio
izquierdo explicaría la problemática disléxica
4.- La presencia de interferencias en el
funcionamiento de ambos hemisferios sería la responsable de los problemas.
5.- La disociación, la falta de integración
debida a un procesamiento diferente del material auditivo y el material
visual en los diferentes hemisferios.
Del estudio
comparativo de las pruebas y experimentos que avalan las diversas explicaciones,
Thomson deduce que lo que más apoyo empírico parece tener es que
hay un inicial retraso madurativo lleva a un mal aprendizaje inicial por
una mala estrategia y que luego se asienta una disfuncionalidad. Esta
disfuncionalidad no afectaría a todo el hemisferio, sino a las tareas
referidas a al conexión específica entre sonido y símbolo escrito. La
tasa de procesamiento de estas tareas puede ser más baja en los disléxicos.
El tema de
la lateralidad se suele asociar a la dislexia. Las dificultades de lateralización
pueden hacer difícil aprender bien la lectura por las letras que se diferencian
por su orientación lateral. De los estudios realizados parece que alguna
forma de lateralidad mixta o cruzada parece asociada a la dislexia, especialmente
en poblaciones clínicas, pero aún no están claros los mecanismos que operan.
Lo más probable parece ser que la lateralidad cruzada genere en algunos
casos confusión direccional, dificultades de barrido visual y puede afectar
a la integración hemisférica. Sin embargo no está comprobado que el entrenamiento
en dominancia juegue un papel importante en el desarrollo del funcionamiento
cognitivo. Parece mejor adaptar el método de aprendizaje a las posibilidades
del niño que cambiar al niño para que aprenda de una determinada manera.
Las hipótesis
de tipo cognitivo se ocupan de procesos que implican representaciones
internas , a nivel del pensamiento, la memoria, la percepción y el lenguaje
y cada uno de sus subcomponentes. La psicología cognitiva se basa básicamente
en el enfoque del procesamiento de la información: se percibe estimulación
del medio, se codifica de diversas maneras usando sistemas cognitivos
como la memoria, análisis de rasgos, recuperación , extracción de la información
léxica, etc.
La lectura
no es un proceso único: palabras aisladas, en voz alta, lectura silenciosa,
letras individuales... De otro lado en la lectura se han de tener en cuenta
rasgos visuales, rasgos fonológicos, rasgos semánticos y rasgos articulatorios.
Para explicar la forma en que interaccionan y se integran todos estos
factores en la lectura se han propuesto diversos esquemas explicativos
y se ha centrado la atención en déficits en diversas áreas que inciden
en la lecto-escritura. Se han estudiado las deficiencias perceptivas
que se dan en la dislexia en los niveles de edad de los 5 a los 8 años.
De todos modos las conclusiones de los estudios son que el problema no
es la dificultad de percepción, sino la de relacionar lo percibido con
lo que hay que nombrar, sean letras, números, palabras o los lados derecho
e izquierdo, que distingue pero no relaciona con el nombre.
En otros
estudios se ha visto la posibilidad de que los disléxicos tengan una persistencia
visual mayor que los no disléxicos, con lo que se produciría interferencia
entre unos estímulos y los siguientes, lo que a su vez daría lugar a movimientos
erráticos en los ojos. En los estudios sobre la discriminación auditiva
se ha visto que una pérdida auditiva en las frecuencias altas o bajas
puede dar errores en unos tipos u otros de letras. Sin embargo los últimos
estudios inciden en que el problema no es la percepción o discriminación
auditiva, sino en etiquetar el sonido como igual o diferente. Otros trabajos
se han centrado en el estudio de la integración de los datos auditivos
y visuales, pero una vez más se va hacia la creencia de que la dificultad
se encuentra en la mediación verbal que se da en estas integraciones.
Los movimientos oculares o sacádicos que se producen en la lectura,
se ha estudiado en muchas ocasiones que son anómalos en los disléxicos.
Sin embargo esto no parece que sea la causa de los problemas observados,
sino más bien la consecuencia del mal aprendizaje y las dificultades que
el niño tiene. Las dificultades en las seriaciones y las secuenciaciones
sí parecen ser bastante características de los disléxicos, si bien aun
se discute la implicación y el significado real de los descubrimientos
experimentales realizados.
Se ha trabajado
en múltiples investigaciones sobre la memoria a corto plazo y su
influencia en la lecto-escritura. No se aprecian dificultades en la memoria
a largo plazo, ya que son capaces de aprender y recordar lo aprendido.
Lo que se ha detectado es una cierta debilidad de la memoria corto plazo,
particularmente la memoria serial y secuencial y la codificación auditivo-verbal,
por lo que usan más los códigos de acceso visual.
En los estudios
sobre las dificultades específicamente verbales se ve que el problema
no es conceptual, como hemos dicho en otro momento, ya que los niños tienen
una buena inteligencia, sino que el problema aparece al abstraer y generalizar
la información verbal en tareas tales como la transferencia de información
y es un sutil déficit del lenguaje que dificulta la integración de visual
a verbal.
Los estudios basados
en los aspectos fonológicos parecen avalar que los disléxicos son
sutilmente disfásicos. Y nuevamente se afirma que las dificultades se
relacionan con la traducción de la información visual a verbal en la memoria
a corto plazo. Los factores sintácticos, semánticos y léxicos,
funciones lingüísticas de orden superior, al ser analizados en los disléxicos
nos proporcionan datos que nos indican que esos niños son inferiores en
el uso de la morfología estructural y que hacen poco uso de los rasgos
suprasegmentarios, como el tono, el acento,... pasando por alto importantes
señales lingüísticas que a los demás nos ayudan a la comprensión del texto.
Parece haber pruebas de la existencia de ciertas dificultades en el procesamiento
sintáctico y semántico en los niños disléxicos, pero estas no parecen
demasiado graves.
De todo lo
anterior , lo que se deduce de cara al diagnóstico y tratamiento, es la
importancia de las dificultades de procesamiento verbal. Son dificultades
relacionadas con la traducción de la entrada visual a códigos verbales
o de base auditiva. Hay pues sólidas pruebas de algún tipo de dificultad
de codificación fonológica/fonética /verbal en los niños disléxicos.